martes, 30 de junio de 2015

MELTING POT

   

   
   Tengo el ficus del salón lleno de elfos, minúsculos y verdes como pulgones. Se trata de una familia, bastante numerosa, por cierto, que vivía en el bosque anexo a la zona residencial antes de que llegaran los de la promotora. Yo no puedo quejarme, a los alemanes del tercero les ha tocado un joven unicornio que tiene hartos a los del segundo con tanto trote por los pasillos. Y luego el dichoso cuerno, que es un peligro.
En las reuniones de la mancomunidad se ha decidido no informar a nadie de la existencia de estas criaturas, al fin y al cabo el bosque milenario, que arrasaron en tres mañanas para construir nuestras viviendas ecosostenibles, era su hogar. Muchos murieron bajo la maquinaria o durante el éxodo y algunos deprimen, melancólicos frente a la tele. Otros, como el cíclope o la ninfa, han encontrado un trabajillo y hay quien como la hija de mis elfos, ha decidido dejar el ficus familiar y se ha mudado, sola, a la macetita de la entrada –Es otra cultura – le digo al padre elfo durante el aperitivo –Y no todo es negativo, ya verás cuando en invierno enciendan la calefacción central. –

María Fraile

Relato finalista en el IV Concurso de Microrrelatos "Leonardo Barrada"http://asociacionfelixdemartino.blogspot.com.es/p/concurso-de-relatos_29.html 
 (Ilustración de Jean-Baptiste Monge)

domingo, 28 de junio de 2015

EN UN PUEBLO DE CASTILLA

                                       “Un hijo es la recompensa de la vida” Proverbio africano

    Cuando Mamadou cogió el traspaso del Bar de Fermín, todo el mundo en el pueblo negó el saludo a Fermín por poner el bar en manos de un extranjero. A Mamadou, sin embargo, el bar se le llenaba a todas horas y la clientela consumía el doble que antes, como represalia al pobre viejo. El joven, feliz y agradecido al pueblo, confundía una estúpida venganza con una amable celebración y buscaba por todos los medios devolver al pueblo, con creces, toda la bondad recibida. Así, un sábado de Enero, Mamadou tuvo su primer hijo y lo llamo Fermín Kwame Hatoubou. Las burlas no daban tregua al antiguo propietario del bar, que terminó por no salir de casa. Ese año, cada mes, Mamadou se acercó al Registro a declarar, uno a uno, todos los retoños que había regalado a Garcinuñez, teniendo la deferencia de poner siempre el primer nombre del abuelo de la criatura. No quedó ni una sola familia sin regalo de Mamadou en ese lugar de Castilla de cuyos nombres no quieren acordarse.

María Fraile


jueves, 18 de junio de 2015

NUESTRA CANCIÓN


    
   El adagio, con su sol menor, suena a las seis en punto, mientras amanece. Sus notas se demoran perezosas en el pentagrama, a tempo lento, como yo, entre su música y las sábanas. Diez minutos más tarde el adagio sigue sonando, lo tarareo, me lo llevo a la ducha, me ato los zapatos con sus cuerdas y vamos juntos al trabajo. No consigo dejarle en casa. Conmigo al pincho, a clase de zumba, al vestuario con el monitor y a la cama. Me acosa a todas horas, no me deja pensar, ni vivir, ni escuchar mis gritos suplicándole el silencio.

María Fraile

domingo, 14 de junio de 2015

INSOMNIOS



   He pasado el día sin acordarme de ti. De eso me he dado cuenta cuando al irme a la cama me ha entrado una desazón, como de haber olvidado lavarme los dientes. Y esta noche, sin tu recuerdo en mi insomnio, es tu olvido el que no me deja dormir.


Maria Fraile

martes, 2 de junio de 2015

EL ULTIMÁTUM

    El Ultimátum cae en el mismo momento que llega el autobús, ella escapa por los pelos porque lo dicho se enreda con los ruidos del tubo de escape. El aliento que ha hecho volar las palabras se desvanece y el significado denso de aquella frase formará, junto con los metales pesados del combustible, ese tipo de contaminación que permanece a lo largo de los siglos. El Ultimátum lloverá, se incorporará a la cadena trófica, atrofiará ramas y pasos, caerá como una red – o esto o aquello, o tú o yo Y pocas veces el autobús llegará a tiempo.