PUNTOS DE VISTA.
Me quedé dormido hilvanando constelaciones desde su monte de venus
hasta su talón de Aquiles. Todo el universo expandido en el blanco de
mis sábanas. Me quedé dormido conociendo todos los secretos de la vía
láctea, riéndome de Copérnico, de Einstein y Hawking. Pensando en la
pobre Laika. En la soledad de los astrónomos en el desierto de Atacama
abrazados a sus telescopios gigantes y en todo lo que yo he descubierto
esta noche sobre el infinito con las gafas por el suelo y seis dioptrías
en cada ojo.
El principio es bonito. Parece que hablas de una cosa, que al final, ¡patapam!, es otra.
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